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Exposición colectiva al 59° periodo de sesiones de la Comisión de derechos humanos de las Naciones Unidas
Lúnes el 31 de marzo de 2003
Pronunciado
por Bineta Diop, Directora Ejecutiva de Femmes Africa Solidarité
(FAS)
Punto 9: La cuestión de la violación de derechos y libertades fundamentales
en todas partes del mundo
Gracias, Señora Presidenta,
Hablo en nombre de Femmes Africa Solidarité, el Comité Inter-Africano
sobre las Prácticas Tradicionales Afectando la Salud de Mujeres y Niños,
la Alianza Internacional de Mujeres, la Organización Internacional Bachillerata,
el Consejo Internacional de Mujeres Judías, el Consejo Internacional de
Mujeres, el Consejo Internacional de Asistencia Social, la Federación
Internacional de Mujeres Universitarias, Mujeres Socialistas Internacionales,
Soroptimist International, la Federación de Mujeres Pro la Paz Mundial,
la Federación Mundial de Mujeres Metodistas y Unificando Mujeres de la
Iglesia, la Liga Internacional de Mujeres Pro la Paz y la Libertad, la
Unión Mundial de las Organizaciones Femeninas Católicas, la Organización
Mundial para las Mujeres, Zona Internacional, y el Centro para la Liderazgo
Global de la Mujer. Femmes Africa Solidarité es también la organización
que convoca el Working Group on Peace del Comité de las ONGs
sobre el Estatus de la Mujer.
Señora Presidenta, en octubre de 2002 cuando el Consejo de Seguridad
aprobó por unánimemente la resolución 1325, anunció una nueva era para
la realización de los derechos de la mujer a través de su participación
en asuntos de paz y de seguridad a fuerza de cambiar el papel de mujeres
no solamente como víctimas de conflictos sino como contribuyentes a la
paz. Sus experiencias como mediatores y constructores de la paz están
ahora reconociendo. En efecto, el Secretario-General de las Naciones Unidas, el Señor Kofi Annan,
en una declaración a la reunión del Consejo de Seguridad sobre la mujer
y la paz y la seguridad, declaró que si la mujer sufre el impacto de conflictos
disproportionadamente, ella es igualmente la clave de la solución de estos
conflictos (octubre de 2002). Declaró también que la mujer se preparó
mejor que el hombre para prevenir o reglar conflictos (octobre de 2002).
Desde el 11 de septiembre, se occurió un nuevo fenómeno que está
influenciando la realización completa de los derechos de la mujer. Eso
ha cambiado el orden de prioridades, priorizando la seguridad militar
en vez de la seguridad militar, para enfrentar los atentados terroristas
que amenazan no solamente la seguridad física de la mujer, sino igualmente
sus derechos económicos, sociales y culturales. Es necesario poner fin
a estas tendencias y concentrarse en incorporar la perspectiva de la mujer
y una perspectiva de género en la paz y la seguridad como basadas en la
Plataforma de Acción de Beijing, el Comité para la Eliminación de la Discriminación
contra la Mujer (CEDM) y el mandato reciente emanado de la resolución
1325 del Consejo de Seguridad.
Además, los conflictos que están ocurriendo actualmente violan
los derechos políticos, civiles, económicos, sociales y culturales de
la mujer, y la violación de los derechos de la mujer en cualquier parte
del mundo es una violación de los derechos de la mujer en todas partes
del mundo. Por esta razón, estas violaciones están en primer plano del
programa global de la mujer. A pesar de nuestro llamado al Consejo de
Seguridad en octubre de 2002 y a la Comisión sobre el Estatus de la Mujer
en marzo de 2003, las voces de mujeres en conflictos actuales no están
escuchadas y habia ninguna consultación, o consultaciones insuficientes,
con grupos femeninos en esos conflictos. Aprendiendo lecciones de situaciones
recientes en que mujeres estaban apeladas para que participen en el proceso
de la construcción de naciones, donde ellas soportan la carga de la reconstrucción
y la reconciliación de sus sociedades, es necesario decir que ellas no
han recibido un ámbito favorable para realizar sus derechos humanos y
su atribución de poder.
El estudio de 2002 del Secretario-General al Consejo de Seguridad
sobre la mujer y la paz y la seguridad por la División de la Promoción
de la Mujer hecho público durante el segundo aniversario de la resolución
1325 además de las evaluaciones del experto de UNIFEM sobre la mujer,
la guerra y la paz han preveído más recomendaciones para la puesta en
práctica de la resolución y así la realización de la participación política
eficiente de mujeres en procesos de paz y seguridad. Nosotros instamos
así a este órgano a asegurar que el artículo 1 de la resolución 1325 qui
se refiere a la participación de la mujer en procesos decisioros está
puesto en práctica completamente.
La violencia contra
la mujer en todas sus formas es una violación de derechos humanos sin
tener en cuenta donde se ocurre. La violación y otras formas de violencia
perpetradas contra las mujeres continúan ocurriendo en países desgarrados
por la guerra y estos casos deben estar castigados y llevados ante tribunales
internacionales o la Corte Penal Internacional, porque ellos constituyen
crimenes contra la humanidad. Considerando esta situación de violaciones
aumentadando contra los derechos humanos de la mujer en todas partes del
mundo, nosotros exigimos la renovación del mandato del Relator Especial
sobre la violencia contra la mujer después de que el mandato actual haya
llevado a cabo con éxito para nueve años. Atención igual debe estar prestada
a la situación grave de refugiados y de personas desplazadas, de quienes
un porciento grande son mujeres, y esas cifras continúan creciendo mientras
nuevas guerras aparecen.
Señora Presidenta,
nosotros nos alegramos de su discurso al empiezo de esta comisión, y su
posición en cuanto a la violencia contra la mujer. También nos alegramos
del discurso del Alto Comisionado al empiezo de esta sesión que reafirma
que la participación de la mujer en todas esferas de la vida es esencial
para la seguridad, la estabilidad, y la prosperidad de sociedades modernas.
Estas dos exposiciones subruyan el compromiso de la communidad internacional
a promover y proteger los derechos humanos de la mujer como estipulan
el CEDM y su Protocolo Facultativo y la Declaración sobre la eliminación
de la violencia contra la mujer de 1993. Nosotros nos alegramos así de
la adhesión de esta comisión a estos principios como principios directores
en sus nuevos esfuerzos además del plan mutuo que va a estar establecido
por el Comité sobre el Estatus de la Mujer y por el Alto Comisionado.
En efecto, los instrumentos existentes han orientado las mujeres en sus
esfuerzos por realizar sus derechos humanos, particuliarmente sus derechos
a la educación, a la alimentación, a una vivienda adecuada, a agua dulce,
a la salud y a la participación en procesos decisioros.
Los esfuerzos recientes
por una decentralización de tareas a otras oficinas de la Oficina del
Alto Comisionado y el establacimiento de un alto consejero sobre el género
en la oficina del Alto Comisionado son igualmente recibidos con alegre.
Nosotros apoyamos al Alto Comisionado y a su plan para concentarse en
sistemos nacionales y sus historiales de poner en práctica los derechos
de la mujer. Eso requerirá reforzar los lazos entre órganos de tratados
como el Comité del CEDM y el Comité sobre los derechos económicos, sociales
y culturales, que exigen una lucha para eliminar la discriminación contra
la mujer en todas sus formas.
Gracias, Señora Presidenta.
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