Exposición Colectiva
al 59° periodo de sesiones de la Comisión de derechos humanos de las Naciones Unidas

15 de abril de 2003

Punto 14: la migración

Gracias, Señor Presidente,

Señoras y Señores,

Estoy hablando en nombre de Mujeres Socialistas Internacionales y de nueve otras organizaciones no gubermentales (La Alianza Internacional de Mujeres, Femmes Africa Solidarité, el Consejo Internacional de Mujeres, el Comité Inter-Africano, la Federación Internacional de Mujeres Universitarias, la Federación Mundial para la Salud Mental, la Unión Mundial de Organizaciones de Mujeres Católicas, la Fundación del Cumbre Mundial de Mujeres, y la Liga Internacional de Mujeres Pro la Paz y la Libertad) sobre “Mujeres y la migración en un mundo globalizado: Integración, seguridad, y oportunidades.”  

Siempre que la gente pueda esperar ameliorar sus vidas por medio de mudarse a un otro país, habrá la migración.  El movimiento de personas no puede estar parado, pero reglas que regulan la migración son necesarias.

Políticas restrictivas sobre la inmigración corren el riesgo de dar a los migrantes sóla la opción de solicitar los servicios de contrabandistas y de traficantes.  Es necesario que las acciones tomadas por Estados contra el tráfico de seres humanos no inhiban la inmigración, la libertad de viajar y la mobilidad legal, particuliarmente para mujeres que inmigran en un número más grande por razones de discriminación de género y de violaciones de sus derechos humanos.

Hay un conflicto en sociedades muy desarolladas en las cuales se necesita migrantes hombres y mujeres, pero al mismo tiempo se resenten por su presencia.  Ellas temen la competencia aumentada en el mercado del trabajo o los cambios traídos por la diversidad cultural y religiosa.  Este conflicto debe ser superado.  Poder contar con el movimiento constante de populaciones permite a los países anfitriones establecer políticas de integración para ayudar a los inmigrantes y para asegurar los cuidadanos.

Mujeres que siguen sus familias y sus esposos viven frecuentamente en un ámbito isolado donde su papel tradicional está mantenido, y eso reforza el modelo conservativo de la familia.  Ellas son invisibles, sus voces no están escuchadas, están frecuentamente abusadas y sus derechos fundamentales son negados.  Así, un enfoque que ayude a salir las mujeres de la sombra debe ser adoptado.  Ellas deben participar en, y ser protagonistas activas de, las políticas de integración social. 

La discriminación contra la mujer es una causa principal de la pobreza mundial.  Conceder a la  mujer el derecho a tener propiedad y a tener acceso a crédito, por ejemplo a través de proyectos de microcrédito, es necesario para promover de manera eficaz la reducción de la pobreza.

Migrantes mujeres, al igual que los hombres, contribuyen al desarollo de sus países de orígen porque envian a sus familias un parte de sus ingresos.  Remesas de este tipo ya son más grandes que los flujos de asistencia desarollada oficial.  Es necesario averiguar que estos fondos pueden ser utilizados productivamente, por ejemplo a fuerza de asegurar que los migrantes (particuliarmente las mujeres) y sus familias tienen acceso a los servicios bancarios.

Nosotras instamos así a los gobiernos a

Garantir políticas de oportunidades iguales para mujeres migrantes; políticas que no son encaminadas a los mesuros protectivos, sino a los derechos de ciudadanía;

Promover políticas que atribuyen poderes a y protegen las mujeres inmigrantes, permitiendoles estar escuchadas y defenderse contra el racismo, la discriminación y la explotación;

Elaborar una Carta de los derechos de ciudadanía de mujeres inmigrantes que incluye el derecho a servicios de salud, al consejo y la formación, al reconocimiento de cualificaciones educacionales dadas por su país de orígen y al derecho a trabajar en condiciones decentes;

Crear políticas que defenden los derechos humanos de la mujer en la lucha contra el tráfico de mujeres y contra el crimo organizado transnacional, particuliarmente sobruyando la explotación sexual y el número creciente de mujeres utilizadas por esta razón, y 

Poner en práctica mesuros como:

  • La collección, análisis y intercambio de información y data compatibles mutualmente y  desagregadas por manera de género por los actores variados interesados, incluidas las ONGs;
  • La organización de información y campañas de prevención dirigidas a las victimas potenciales y a los oficiales gubermentales en países de orígen y de tránsito, de una perspectiva global y de género;
  • El desarrollo de un sistéma de advertencia temprana global que observa el movimiento potencial de refugiados y inmigrantes, para parar el tráfico de mujeres y de niños en su origen.

Nosotras creemos que los países de destinación deben conceder a las víctimas de tráfico en seres humanos, sin tomar en consideración su voluntad de prestar declaración, la permisión temporal de quedarse en el país durante el periodo de los procesos judiciales que deben estar convocados en el caso de cada víctima de tráfico.

Por último, pero no por ello menos importante, nosotras instamos a todos los gobiernos—y particuliarmente los gobiernos de todos los países que reciben inmigrantesa ratificar la Convención sobre la Migración de la ONU que acaba de entrar en vigor.  También hacemos un llamado a todos los gobiernos a que ratifiquen la Convención de Palermo y sus dos protócolos facultativos.

Gracias por su atención.

 
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